
El vidrio marino es uno de nuestros materiales favoritos: nace del encuentro entre lo que el humano descartó y la paciencia del mar. Con los años, el agua, la arena y las olas transforman fragmentos de vidrio en pequeñas gemas suaves y opacas.
¿Cómo se forma?
Cuando un trozo de vidrio llega al mar, comienza un proceso de erosión que puede durar décadas. Las olas lo arrastran, la arena lo pule y el agua le da esa textura mate tan característica. El resultado es una pieza redondeada, suave y con una energía muy especial.
Colores y rarezas
Los tonos más comunes son el blanco, el verde y el ámbar, pero también existen colores más raros como el azul, el turquesa o el lavanda, que provienen de vidrios antiguos y botellas poco frecuentes. Cada color cuenta una historia distinta.
Recolección responsable
Para Kay&Co es importante trabajar con vidrio marino recolectado de forma respetuosa con el entorno. Seleccionamos piezas que ya han sido transformadas por el mar, sin alterar playas ni ecosistemas.
De la playa a la joya
Cada fragmento se limpia, se selecciona y se monta en plata 950. Al integrarlo en un collar, aros o pulsera, el vidrio marino vuelve a brillar, esta vez como una joya con historia.
Llevar vidrio marino es llevar contigo un pedacito de mar y un recordatorio de que las cosas pueden transformarse en algo hermoso.